Juana de Lestonnac

1556

Burdeos
Raíces

Las guerras de religión destruyen el tejido social de Francia. Reforma y Contrarreforma se debaten en el campo religioso. La reforma Calvinista repercute fuertemente en el contexto Bordelés.

Juana sufrirá la división y el debate religioso en primera persona debido a la influencia calvinista de su madre. Esta situación hace que Juana viva su fe católica como una opción personal. Una voz que escucha en su juventud: “Cuida de no dejar apagar la llama que yo he encendido en tu corazón”, es la experiencia que le sostendrá a lo largo de su vida.

1580

Castillo de Montaigne
Educación humanista

En este profundo debate emocional y espiritual, tiene un papel importante su tío, Michel de Montaigne, gran pensador del S.XVI y autor de los «Ensayos», que interviene de manera decisiva en la educación de Juana aportando una visión positiva del ser humano, fundamento del pensamiento moderno y del humanismo renacentista.

1573

Landirás
Un proyecto de familia

A los 17 años contrae matrimonio con Gastón de Monferrant y son padres de siete hijos. Madre y educadora, es también administradora de su casa y de sus bienes.

A los 41 años se queda viuda y pierde también a su hijo mayor. Juana emprende entonces una etapa en la que aflora, de nuevo, su vocación religiosa.

1607

Burdeos
Nacimiento de una Orden

En 1603, se retira al Cister de Toulouse. Es aquí donde tiene su experiencia más profunda de Dios, pero la vida de austeridad y penitencia supera sus fuerzas y tiene que abandonar el Monasterio por motivos de salud.

Durante una larga noche en oración, “la Noche del Cister”, grita a Dios su angustia y se hace la luz. Tiene una fuerte inspiración que le hace comprender que “es ella quien tenía que tender la mano” a la juventud femenina.

Después de abandonar el Cister, se retira a las tierras tranquilas de La Mothe, donde discierne y confirma la nueva llamada. Regresa a Burdeos y comunica su proyecto a un grupo de jóvenes que serán sus primeras compañeras. Busca consejo y ayuda en algunos religiosos de la Compañía de Jesús. Se abre camino una nueva forma de Vida Religiosa, activa y contemplativa a la vez, dedicada a la educación de la mujer. María, Nuestra Señora, será la referencia para este modo de vida.

Aprobada la fundación por el Cardenal de Sourdis, Arzobispo de Burdeos, el Papa Paulo V, otorgará la aprobación definitiva, como Orden de la Compañía de María Nuestra Señora, el 7 de abril de 1607. El 15 de mayo de 1949, tres siglos más tarde, la Iglesia la reconoce Santa.

1640

Legado de una vida fecunda
Un proyecto sin fronteras

Una escuela, un proyecto educativo, un sistema pedagógico con características propias, que pronto se extenderá por distintas ciudades de Francia.

Juana, a su muerte, el 2 de febrero de 1640, deja fundadas en Francia 30 casas. El impacto que esta obra produce en la sociedad lleva a las instituciones públicas a reconocer a las escuelas de la Orden como “bien público”.

La historia no es lineal. La Compañía se adapta, supera contratiempos, se enriquece con la experiencia y, movida por el Espíritu, en fidelidad al Evangelio, da respuesta a cada nuevo reto, a cada momento histórico, a cada contexto… El proyecto no tiene fronteras.

Educamos personas, transformamos el mundo

La visión cristiana de la persona, de la vida y del mundo, la influencia humanista de Miguel de Montaigne y el deseo de colaborar en la construcción de una sociedad más justa e inclusiva, que haga visible el Reino de Dios, definen el horizonte de nuestra acción educativa