Nosotras

Juana de Lestonnac.
Una llama que es llamada.

Nace en Burdeos, Francia, en 1556. Hija de Juana Eyquem de Montaigne y Ricardo de Lestonnac, Consejero del Rey en el Parlamento de Burdeos, pertenece a una familia relevante desde el punto de vista social, político y cultural.

Heredera de una cultura humanista por línea materna, su tío Michel de Montaigne, autor de Los Ensayos, ejercerá una importante influencia en su formación.

Compañía de María.
Un futuro con historia.

La novedad que supone en este momento de la historia la formación integral de la mujer, abre caminos nuevos a la transformación de la sociedad y a la Vida Religiosa en la Iglesia. Una impronta que configura a lo largo de la historia la identidad de nuestra Institución. Una primera comunidad, situada en la calle del Hâ de Burdeos, da vida a aquella intuición arraigada en el corazón de Juana: “la mujer debe ser salvada por la mujer misma”.

Espiritualidad.
El lenguaje de Dios.

La experiencia vivida por Juana de Lestonnac en la “Noche del Cister” es fuente de inspiración para nosotras y un don para la Iglesia. Su vida no será soledad orante con Dios, sino misión, envío, pasión por los otros. La Compañía brota a la vida con talante apostólico. Tender la mano es el dinamismo de la propia salvación.

Juana, abierta siempre al querer de Dios, contempla y actúa, en constante actitud de discernimiento al estilo ignaciano. En María nos asomamos al espacio privilegiado de nuestra identidad. Ella es revelación de nuestro camino de seguimiento al Señor. En María nos asomamos al espacio privilegiado de nuestra identidad. Ella es revelación de nuestro camino de seguimiento al Señor.

Organización.
Un corazón universal.

Presentes en cuatro continentes, la Compañía de María es hoy una Institución internacional que responde con creatividad al envío que la Iglesia universal le hace para la construcción del Reino.

La primera intuición de Juana de Lestonnac y la pronta expansión de la Compañía de María marcaron ya en los orígenes un dinamismo que ha permanecido a lo largo del tiempo. La comunicación frecuente que Juana mantuvo con cada una de las casas y después las casas entre si, fue configurando una relación capaz de mantener “la unión de corazones” cuando en 1607, no era posible para una Orden femenina, establecer una fórmula que asegurara “la unidad orgánica del Cuerpo Apostólico”.

Desde 1921, decretada la primera unión de todas las Casas, queda instaurado ya el Gobierno General, ubicado en Roma, signo de universalidad y unidad en la Compañía. Desde ese momento hasta la actualidad, la Orden de la Compañía de María Nuestra Señora está organizada en Provincias y Delegaciones Territoriales. Las comunidades religiosas, que forman parte de las mismas, llevan a cabo su proyecto apostólico en los lugares en los que están presentes, a través de diferentes plataformas apostólicas propias o en colaboración con otras instituciones eclesiales o sociales.

Educamos personas, transformamos el mundo.

La visión cristiana del ser humano, la vida y el mundo, la influencia humanista de Michel de Montaigne y el deseo de construir una sociedad más justa que haga visible el Reino de Dios, definen el horizonte de nuestra acción educativa.