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  • Martes, 12 Diciembre 2017
  • Nuestra señora de Guadalupe

Espiritualidad

Espiritualidad

La pobreza debe conservarse y amarse en toda su pureza, tanto como sea posible con la divina gracia, como el muro sólido de la vida religiosa
I. de Loyola

Llamamos “espiritualidad” a la experiencia de la acción de Dios en cada persona, el paso de Dios por cada cultura y religión. Así decimos que existe una espiritualidad cristiana, o budista, o islámica, o judía... El Espíritu sopla donde quiere, tú no sabes de dónde viene ni a donde va (Jn 3).

El Espíritu de Dios es el que da vida a la Iglesia y el que inspira en nosotros el amor y el seguimiento a Jesús, el que centra nuestra vida en El.

La espiritualidad de la Compañía de María es un don de Dios para la Iglesia y para nosotras a través del carisma fundador de Sta. Juana de Lestonnac. En ella, en su noche del Císter, se condensa lo que ha de ser la fuente inspiradora de la Compañía:
Seguir a Jesús, como María:

  • Contemplando su paso en la realidad y dejándose afectar por ella
  • Tendiendo la mano como educadoras, en situaciones necesitadas de salvación, allí donde la vida es más vulnerable
  • En actitud de discernimiento, según la espiritualidad ignaciana que Santa Juana, adaptó a la condición de la mujer
  • Siempre buscando la Mayor Gloria de Dios.

Pertenecer a la Compañía, como religiosa o laico, es acoger esta gracia y vivirla en plenitud.