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J. de Lestonnac

El Papa, Albania y la Compañía de María

25 de septiembre | ODN |

La Compañía de María Nuestra Señora cumple 20 años de su presencia en Albania.

La visita que el Papa Francisco realizó el domingo 21 de septiembre, ha dejado una huella profunda en el pueblo de Albania: acercándose a su realidad, a su historia, a su gente, reconociendo el valor de este pueblo perseguido, fuerte y fiel, “un ejemplo no solo de renacimiento de la Iglesia, sino también de convivencia pacífica entre las religiones”. Sus palabras le alentaron“a perseguir caminos de diálogo y convivencia pacífica, de empeño solidario y educativo en la construccion de la sociedad”. Las calles a lo largo de su recorrido, la plaza “Nënë Tereza” y todos los lugares que visitó, rebosaban de gente entusiasta y gozosa, llamaba la atención que había personas de todas las religiones. Como símbolo podemos destacar el hecho que un grupo de musulmanes se reunieran la mañana del domingo en la mezquita para rezar que todo saliera bien. Fue un día de paz, de armonía, de fiesta. Todos se sentían agradecidos por esta visita, desde las autoridades de gobierno a los más sencillos.

La Compañía de María estuvo presente en este evento histórico, puesto que va a celebrar dentro de poco los veinte años de presencia en el “País de las águilas”, (significado de Shqipëria: Albania en lengua albanesa). Está representada por una comunidad intercultural de seis religiosas (y cuatro nacionalidades), perteneciente a la Provincia de Europa. Así empezó...

Las dos primeras hermanas: Maria Merola y Rosa Vazquez, de la Provincia de Italia, llegaron a Tirana el 8 de octubre de 1994. Iban a contracorriente de los barcos repletos de albaneses que se iban de un país pobrisimo y destrozado, escapando de la miseria, de la cerrazón, del desorden, en busca de horizontes, de una vida mejor, de más dignidad.

Se quedaron dos meses observando la realidad, tomando contacto, para poder ofrecer datos concretos al discernimiento del Equipo General y del Equipo Provincial de Italia con el cual responder a una petición de los jesuitas italianos. Volvieron en enero y se abrió la comunidad a Tirana, reforzada el año después de Benita Prat Aguirre de la Provincia de Ibérica (España).

Vieron en seguida que la educación era una urgencia y una via de promoción humana privilegiada, una oportunidad de ayudar un pueblo a levantarse, después de 50 años de fronteras cerradas, de dictadura cruel que provocó más de 5.000 victimas entre intelectuales y creyentes para acabar con cualquiera forma de disidencia u oposicion. Fue el único país del mundo que se declaró oficialmente ateo, e intentó eliminar cualquier forma de religión: musulmana, ortodoxa y sobre todo católica.

La fe cristiana en Albania tiene raíces profundas que se remontan a la evangelización de san Pablo en tierras Ilirias (Rom 15,17-21), y ha resistido muchas pruebas: la división del imperio romano, la fractura de la Iglesia de Oriente, cinco siglos de dominación turca que introdujo a la fuerza el Islam, y enfin la sufrida dictadura comunista durante 50 años. Ha sido una tierra de mártires que han pagado su fidelidad con la sangre o la persecución.

La misión de la Compañía fue clara desde el principio: humanizar educando, evangelizar a través de los valores cristianos, respetando la pertenencia religiosa de cada uno. Se empezó con los chicos y chicas del barrio que venian a casa a tocar el timbre electrico, una novedad para ellos, y se les invitó a volver en día de sábado. Se presentaron un centenar de niños, adolescentes y jóvenes, los mayores teniendo de la mano hermanitos o primos. Desde entonces, el Centro Diurno YLBER acoge niños y adolescentes y les ayuda a crecer, a abrirse al otro, a socializar, a conocerse a ellos mismos, a valorar su propia cultura, a través de dinamicas de grupo, dramatizaciones, visitas, charlas, y mucha música y juegos. Los monitores, jóvenes poco mayores que los niños a quien se dirigen, aprenden a “servir”, a olvidarse de ellos mismos para ocuparse de los más pequeños, débiles o necesitados, a desarrollar sus capacidades, a vivir en grupo y a compartir.

“Ylber” -Arcoíris- es también el nombre de la escuela (infantil, primaria y ESO) que empezó poco después (1996).“Ylber” porque desde su inicio quiso ser una escuela abierta a todos, sin discriminación de fe, etnia, procedencia o estado social. Una escuela que fuera lugar de encuentro, lugar de nuevas ideas y sobre todo de relaciones y valores positivos que construyeran una persona nueva para una sociedad nueva.

El camino para realizar este sueño fue largo, lleno de dificultades, pero tambien rico de amistades, apoyo, valoración y estima por parte de este pueblo sufrido y tenaz, que sabe acoger en el alma y agradecer entrañablemente.

Hoy Albania es un país joven, en crecimiento, en proceso de democratización, buscando una participación en esa Europa que todavia no le conoce bastante y no sabe todo lo que le puede aportar.


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